Niños que cumplen condenas
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La razón inicial para la creación de la Fundación Jesús Divino Preso puede comprenderse a partir del análisis de la situación carcelaria del Ecuador en los últimos años, previos al nuevo decreto gubernamental del año 2008 y que se expone a continuación:

DIAGNOSTICO DEL SISTEMA PENITENCIARIO EN EL ECUADOR Y LAS    CONDICIONES DE LOS DETENIDOS, SUS HIJOS Y FAMILIAS HASTA 2007

De acuerdo al documento: El Sistema Penitenciario en Cifras 2003 y 2004, publicado por la Dirección de Planificación y Rehabilitación Social del Ecuador. En el interior de las cárceles ecuatorianas habitaban un total de 471 niñas y 274 niños, dando un total de 745 infantes. Solamente en las cárceles y centros de detención de Quito habitaba un 36% de esta población nacional dividida en 173 niñas y 98 niños.

Las penas carcelarias en el Ecuador son más altas en la actualidad, los padres de los niños afectados, tienen sentencias de hasta 16 años.

Se estima que en el Centro de El Inca se encuentra el 34% del grupo femenino detenido y la población infantil representaba alrededor del 21% del total del país.

Se desprende por tanto que en el CRSMI es donde habitaba el mayor número de niños hijos de detenidas.

Se puede concluir que el sistema penitenciario en el Ecuador ha presentado serios problemas de diversa índole que afectan al proceso de rehabilitación de los detenidos y las inevitables consecuencias en sus hijos y familia en general, siendo los más importantes y que se relacionan de manera particular a los intereses de esta fundación los siguientes aspectos:

 

El Código de Ejecución de Penas y Rehabilitación Social (CEPRS) adolece aún de muchos vacíos legales lo que impide que los detenidos sean sujetos de derechos y obligaciones. Se abusa de la prisión preventiva y los trámites legales son muy lentos. Hasta finales del 2007 no existía una normativa clara sobre la situación de los hijos de los privados de la libertad.  En consecuencia la pena también se trasladaba a ellos y la mayoría se veía obligada a ingresar a la cárcel junto con sus padres, en especial su madre, con el agravante de que su situación no les permitía acceso a servicios elementales como alimentación, salud y educación.

Las autoridades de las prisiones se esforzaban por sacar a los menores fuera de la cárcel pero los enviaban a instituciones de protección que lamentablemente en su mayoría no estaban calificadas para manejar adecuadamente a estos niños. Por el hecho de ser hijos de presos recibían un trato peyorativo, discriminativo lo que les obligaba a fugarse a las calles o retornar nuevamente a la cárcel donde sus padres.

La infraestructura de los centros de rehabilitación social se encuentra aún en muy mal estado. Los servicios básicos como agua potable, luz, alcantarillado, así como las baterías sanitarias son insuficientes y presentan pésimas condiciones.

Solamente en el CRSMI vivía el 21% de la población infantil total del país. Se debían acomodar uno o más hermanos en la celda con su madre, en un espacio de 2,2 x 2,6 m. En los bloques más nuevos se cuenta con agua caliente (servicio que pagan las presas), con un mobiliario adecuado y hay poco hacinamiento y ruido, mientras que en el bloque más antiguo, en el que habitaba el 58% de los niños, las baterías sanitarias están muy deterioradas, no hay agua caliente, el mobiliario está viejo, el aseo es mínimo y hay mayor hacinamiento y ruido.

Así mismo no existen espacios verdes y cuentan únicamente con una cancha deportiva de 30 x 15 m.

La situación de hacinamiento, promiscuidad, corrupción, violencia, inadecuada alimentación, ausencia de educación y servicios de salud que existe al interior de estos centros traía consecuencias muy graves tanto físicas como psicológicas en los hijos de los detenidos.

En lo físico, presentaban cuadros de diarreas agudas, enfermedades respiratorias, enfermedades de la piel, desnutrición, parasitosis intestinal, anemia.

En la mayoría de niños y niñas se presentaban índices de inteligencia entre regular y deficiente, teniendo una capacidad muy limitada de comprensión, reflexión y aprendizaje.

En lo psíquico y emocional estos niños presentaban muchas veces conductas violentas y agresivas, reacciones neuróticas, tristeza, apatía y lo que es más grave conductas de prostitución y drogadicción promovidas incluso por sus propias madres a cambio de beneficios económicos.

Un grave problema que sigue presentándose es la desintegración familiar a la que se enfrentan los menores hijos de detenidos. Les ocasiona una enorme fragilidad y muchas veces ruptura de los vínculos afectivos. Estos niños son objeto de maltrato, descarga de las frustraciones y sentimientos de culpa de sus padres, y muchas veces abandono. Otros quedan también en la orfandad por muerte de sus padres a consecuencia de actos delincuenciales.

En los casos en que viven con la familia ampliada (tíos, abuelos, etc.) también son objeto de maltrato, de recargo de tareas y obligaciones y en muchas ocasiones de violencia sexual siendo los agresores gente cercana a la familia como padrastros, cuñados, convivientes, etc.

Con estos antecedentes y ante la permanente crisis del sistema penitenciario ecuatoriano en especial relacionada a la falta de políticas claras y adecuadas para el manejo de los hijos e hijas de las personas privadas de libertad y ante las gravísimas consecuencias físicas y morales que han sufrido los niños al interior de las cárceles del país, la Fundación Jesús Divino Preso se abrió como una posibilidad para los menores que se encontraban en tan difíciles condiciones.

Desde entonces este programa contempla la atención integral de las necesidades físicas, psicológicas, emocionales, morales y sociales de estos niños dentro de un ambiente familiar, hasta que puedan reintegrarse a su hogar natural y se resuelva la situación legal de sus padres.

SISTEMA PENITENCIARIO ECUATORIANO ETAPA 2008

A partir del año 2008 por mandato Presidencial, los niños que aún se encontraban al interior de las cárceles ecuatorianas, fueron ubicados fuera de ellas en familias sustitutas mediante diversos programas sociales, impulsados por organismos estatales tales como: Vicepresidencia de la República, INNFA y Ministerio de Inclusión Económica y Social.

No existen niños viviendo dentro de prisiones a partir de enero del 2008, no obstante la situación de las familias de los privados de la libertad no ha cambiado significativamente en su necesidad de brindar a sus hijos una atención adecuada mientras ellos cumplen sus condenas.

Por tales motivos, la gestión de la Fundación Jesús Divino Preso sigue siendo indispensable para albergar a los niños y niñas como una alternativa a los programas sociales impulsados por el estado, siendo una institución de larga experiencia y especializada en la atención integral de menores hijos de los privados de la libertad. 

La gran mayoría de menores acogidos en el Hogar de FUJEDIPRE vivieron dentro de las prisiones locales en el pasado y estuvieron expuestos a todos los factores antes descritos.

Usted puede mirar fotos de la vida de los niños en la cárcel, en la página Web: latinphoto.org o haciendo click aquí y seleccione el artículo # 22 Ecuador: Nació en la Cárcel

A través de su Programa de Protección y Acogida a Hijos de Presos "FUJEDIPRE" la Fundación Jesús Divino Preso mantiene su propósito de acoger al mayor número posible de menores hijos de personas privadas de la libertad, como hogar temporal mientras su padre o madre cumplen la condena respectiva.

Este programa se mantendrá mientras sigan existiendo niños y niñas en situación de riesgo debido a la privación de la libertad de su padre y/o madre y mientras se pueda contar con el apoyo necesario por parte de diferentes instituciones públicas y privadas para continuar su ejecución.

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